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No tiene el mundo flor en la tierra alguna, ni el mar en ninguna bahía perla tal, como un niño en los brazos de su madre. |
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ORIGEN DEL DÍA DE LA MADRE Las celebraciones dedicadas a las madres vienen de la antigüedad, concretamente ya en la Grecia antigua se rendía culto a la diosa Rea, considerada en el mundo mitológico como la madre de los dioses por haber engendrado a Zeus, Hades, Poseidón, Hera, Hestia y Deméter. Creta y Atenas fueron los lugares de culto más importante de esta diosa mitológica. A principios del siglo XVII Inglaterra empezó a dedicar el cuarto domingo de la Cuaresma a todas las madres operarias. En este día ellas eran dispensadas de sus trabajos para que pudiesen quedar en casa con sus hijos y sus madres. En este día denominado "Domingo de Servir a la Madre", En los Estados Unidos, la primera sugerencia a la creación del Día de la Madre ocurrió por el siglo XIX, cuando la escritora Julia Ward Howe organizó en Boston un encuentro de madres dedicado a la paz. En 1914 el proyecto se haría realidad gracias al Presidente de los Estados Unidos Woodrow Wilson, declarando como "Día de la Madre" el segundo domingo de mayo. Posteriormente otros países se sumarían a la propuesta. |
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Soy morena vivaracha No soy floja (es lo mejor) Todos dicenme ¡muchacha! lavandera de mi amor. Si los futres me enamoran o me juran fiel pasión no les creo y aunque lloran yo les lavo el corazón. ¡O no piensas desgraciado! ¡Que eres pompa tu no más! Yo no dejo mi lavado ¡ah por ti! jamás jamás. |
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Aquí voy con mi canasto de tristezas a lavar a la corriente del río dejen, déjenme pasar. Tu cariño fue el rebozo que nos abrigó a los dos, lo manchaste una mañana cuando ni dijiste adiós. En la corriente del río he de lavar con ardor la mancha de tu partida que en mi pañuelo quedó. Pero el río está tan lejos, tan cerrado el matorral, tan pesado mi canasto, tanta mancha que lavar. Soy la triste lavandera que va a lavar su ilusión con la escobilla de espinas que elevan mi corazón. Soy la triste lavandera, tiendo el tiempo en mi labor; el dolor es una mancha que no sale con jabón. Violeta Parra |
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Con pompas de ilusión las lavanderas, bajo el toldo de nubes camineras, enjuagan en el charco las sonrisas, llenan de sol los rubios terciopelos, devuelven la salud a las camisas y les lavan el llanto a los pañuelos. |
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UNO DE LOS OFICIOS MÁS DUROS EL TRABAJO DE LAS LAVANDERAS EN LA ESPAÑA DE LOS SIGLOS XVIII AL XX Yo conozco, y todos conocemos países, no situados bajo los distantes polos, sino en nuestra misma península, donde las mujeres se ocupan en las labores más duras y penosas…donde trabajan a la par del hombre en todas sus ocupaciones y ejercicios. Aún hay algunos en que nuestras mujeres parece que han querido exceder a la de los pueblos antiguos. Entre ellos, el oficio de lavanderos se ejercía casi exclusivamente por hombres ¿Puede haber otro más molesto, más duro, más expuesto a incomodidades y peligros? Pues este ejercicio se halla hoy a cargo de las mujeres exclusivamente en las cortes y grandes capitales… ¿Dónde, pues está la desproporción o repugnancia del trabajo con las fuerzas mujeriles? G. M. de Jovellanos, Informe dado a la Junta General y Moneda sobre el libre ejercicio de las artes. 1785 En 1785 Jovellanos había sido requerido por la junta General de Comercio y Moneda para informar sobre el proyecto de reforma de las ordenanzas gremiales, que habían “estancado en pocas manos” y, especialmente, “separado casi enteramente a las mujeres del ejercicio de las artes”. Se discutía la posibilidad de promulgar una ley que enumerase las actividades pertinentes a las mujeres; Jovellanos opinaba que no era necesaria ley alguna, pues si las mujeres no podían realizar algún oficio por falta de fuerza física, sencillamente no lo harían. Pero además, hace notar que hay muchas ocupaciones de gran dureza física que las mujeres realizan habitualmente, no sólo entre las campesinas, sino”en las cortes y grandes capitales”: las lavanderas fueron el mejor ejemplo que pudo encontrar. En los últimos años se han publicado distintos trabajos sobre la historia industrial y tecnológica del lavado, la organización del trabajo en esta industria y especialmente los cambios en la composición de género de su mano de obra), y su transformación final con la masiva comercialización de las lavadoras automáticas después de la II Guerra Mundial, es una actividad realizada por las amas de casa como parte de su trabajo doméstico no pagado. |
Desciende a las profundidades de ti mismo, y logra ver tu alma buena. La felicidad la hace solamente uno mismo con la buena conducta. Sócrates (470 AC-399 AC) Filósofo griego. El hombre más feliz del mundo es aquel que sepa reconocer los méritos de los demás y pueda alegrarse del bien ajeno como si fuera propio. Johan Wolfgang Goethe (1749-1832) Poeta y dramaturgo alemán. El hombre más feliz es el que hace la felicidad del mayor número de sus semejantes. Denis Diderot (1713-1784) Escritor francés. Si deseas felicidad de los demás, sé compasivo. Si deseas tu propia felicidad, sé compasivo. Dalai Lama |
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| Mientras haya en el mundo primavera, ¡habrá poesía! Gustavo Adolfo Bécquer |
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| A mi manera Ningún espíritu de fortuna solo nubes de flores. Tagami Kikusha |
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Lo nuestro es bonito! porque desde un principio lo fue... Jakelins ArteagaNació como una primavera que irrumpe en flores y fragancias por doquier... Así de ese mismo modo, lo nuestro fue un renacer de esperanza e ilusiones, que en principio no se ven... Pero que se van tejiendo al compás de un proceder... Que lleva por una senda... al mas hermoso vergel!! |
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Me dijo un alba de la primavera... Me dijo un alba de la primavera: Yo florecí en tu corazón sombrío ha muchos años, caminante viejo que no cortas las flores del camino. Tu corazón de sombra ¿acaso guarda el viejo aroma de mis viejos lirios? ¿Perfuman aún mis rosas la alba frente del hada de tu sueño adamantino? Respondí a la mañana: Sólo tienen cristal los sueños míos. Yo no conozco el hada de mis sueños; no sé si está mi corazón florido. Pero si aguardas la mañana pura que ha de romper el vaso cristalino, quizás el hada te dará tus rosas, mi corazón tus lirios. |
